La segunda prueba de la Liga CxM Serranía 2018 nos llevará hasta Tuéjar, municipio de la Comarca de la Serranía valenciana. Los montes de Tuéjar forman parte de las estribaciones secundarias de la cordillera Ibérica, que penetra en la provincia de Valencia a través de las de Cuenca y Teruel, dando lugar a una muy accidentada topografía. La parte comprendida en el margen izquierdo del Río Turia, que representa casi las dos terceras partes de la superficie, está constituida por las estribaciones del macizo de Javalambre que penetra en la provincia de Valencia a través de las sierras de Tortajada y del Sabinar. La parte occidental, comprendida en la margen derecha del Turia está constituida por estribaciones de la Serranía de Cuenca.

Labrado en todas direcciones por innumerables barrancos este territorio es de los más accidentados de la provincia de Valencia; pero por eso mismo, uno de los más bellos, al estar surcado por dos ríos: el Turia y el Tuéjar, de cristalinas aguas que nutren suficientemente la fértil huerta tuejana. El pino carrasco (“pinus halepensis“), es la especie dominante de la flora de esta tierra, dentro del estrato arbóreo, aunque también se ven masas forestales de pino rodeno, pino larico, álamo blanco, chopo negro, saúco, quejigo y encinas. En cuanto a la fauna está integrada por multitud de especies como el zorro, jabalí, ciervo, muflón y todas aquellas que presenta la ganadería local.

Aunque no es posible situar en el tiempo de una forma exacta el origen de esta población, está claro, según se desprende de los restos arqueológicos hallados por doquier, que por esta tierra han pasado todo tipo de pueblos o civilizaciones. Se han encontrado desde hachas de sílex hasta restos ibéricos, monedas romanas, cerámica árabe, etc. Podría decirse, teniendo en cuenta los más antiguos vestigios descubiertos, que los primeros asentamientos datan de la Edad del Bronce. Tuéjar adquiere su condición de pueblo mediante el otorgamiento de su Carta Puebla por la viuda de Pedro de Jérica, señor feudal de estos territorios. Pedro IV de Aragón ordenó, en 1370, a Doña Buenaventura de Arborea la repoblación de la zona con cristianos y no con moros, como ella pretendía. La repoblación estaba basada en la previa expulsión, que el rey había ordenado, de los moriscos “por los nefandos crímenes de lesa majestad” que éstos habían cometido.

Como consecuencia de ello, se da la citada carta de población y, por lo tanto, a partir de entonces, Tuéjar es un lugar de cristianos viejos.

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